
De frente, con los hombros hacia la cámara
Cara y hombros miran al objetivo. Resulta directa y transmite confianza. Es la mejor opción para LinkedIn, para directorios internos tipo ficha y para cualquier recorte que acabe siendo un círculo pequeño.
Resultados reales de los estilos incluidos en cada paquete. Filtra por sector y fondo, y genera después ese mismo estilo a partir de tus propios selfies.












Todos los ejemplos están generados con IA, con el mismo modelo y los mismos prompts que usa el producto.
La pose pesa más que el fondo. Estos son los encuadres que más repiten nuestros estilos, y cuándo elegir cada uno.

Cara y hombros miran al objetivo. Resulta directa y transmite confianza. Es la mejor opción para LinkedIn, para directorios internos tipo ficha y para cualquier recorte que acabe siendo un círculo pequeño.

El cuerpo girado unos 45 grados y la cara vuelta hacia la cámara. Estiliza los hombros y aporta profundidad. Es la opción por defecto en la mayoría de retratos corporativos y de consultoría.

Transmite seguridad y peso profesional. Funciona en perfiles de dirección, en despachos de abogados y en perfiles de fundador. Mantén los hombros relajados para que no se lea como una postura a la defensiva.

Inclinarse un poco hacia delante desde la cintura hace que la persona parezca implicada en la conversación. Va bien en ventas, en inmobiliaria y en puestos donde el cliente decide si te escribe o pide cita.

Más editorial y relajada. Encaja con fondos de exterior o de interiores con estilo y con perfiles creativos. Evítala en perfiles legales o financieros.

Ángulo de cámara más bajo y postura asentada. Es habitual en retratos de dirección y de prensa, donde el encuadre es más abierto que el de una foto de perfil.








Sube unos selfies. Obtén 40–100 fotos profesionales de calidad de estudio en 15–30 minutos. Sin citas, sin estudio, sin poses incómodas.